Cuatrocientas personas se desplazaron a Ceuta este fin de semana, los dÃas 5 y 6 de Noviembre. Se realizaron tres marchas de protesta, a la valla, al CETI y a la Subdelegación del Gobierno. Una marcha que se realizaba en una plaza militar como Ceuta, lo que implicaba un ambiente hostil y muchas dificultades.
En Ceuta desembarcamos en territorio hostil, con más de un 50% del suelo destinado a uso militar y por su particular situación como colonia, se trata de un pueblo extremadamente conservador que tomo la caravana como una reprobación dirigida contra ellos. La marcha estaba compuesta por un grueso de madrileños y andaluces, también numerosos los compañeros Catalanes y otros grupos de Euskal herria, Galiza, Italia, Alemania y Francia, algo más de cuatrocientas personas.
Bajo el brazo demandas de regularización de los inmigrantes del CETI, investigación independiente de los asesinatos ocurridos en la frontera, retirada del ejercito de la frontera, paralización de la actual polÃtica migratoria de la Unión Europea, cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros, regularización de los inmigrantes y resolución favorable para las demandas de asilo polÃtico. Más valioso que las demandas, que difÃcilmente serán atendidas, fue la protesta contra la militarización de las fronteras y el apartheid laboral y social que provoca la valla, el gesto de recordar a los que han caÃdo asesinados y el recordatorio al Estado que causo sus muertes. La marcha a Ceuta era algo que habÃa de hacerse.
Durante la larga caminata se llevaron abundantes pancartas, se pegaron carteles y pegatinas y se tuvo un micrófono abierto todo el tiempo. No hubo simbolos, nombres, ni banderas de ningún partido, sindicato u organización de ningún tipo, solo las realizadas para la ocasión. Recorriendo Ceuta lo más llamativo era la reacción de los ceutÃes. La prensa local, especialmente un periódico que roza la ultraderecha llamado el Faro de Ceuta, se habÃa encargado de caldear el ambiente, de hecho algunos ceutÃes que nos increparon no hacÃan sino repetir, una y otra vez, la conclusión de la editorial de este periódico el dÃa anterior “llevaros un par de negros cada uno a vuestra casaâ€?. La agresividad de los ceutÃes españoles contrastaba con el apoyo de los inmigrantes y ceutÃes magrebies que, si bien pocos se unieron a la marcha, nos expresaban su apoyo, nos aplaudÃan o nos acompañaban un trecho.
Conforme nos acercábamos a la valla y nos alejábamos del centro de Ceuta los bloques de pisos se hacÃan más decrépitos, el espacio público estaba cada vez más deteriorado y en cada solar afloraban las escombreras. Era la barriada PrÃncipe Alfonso, un gueto de ceutÃes magrebies rodeada de algunas otras pequeñas barriadas de autoconstrucción, antiguos barrios de pescadores, ahora guetos de pobres poblados principalmente por magrebÃes. Allà el apoyo a la marcha era patente y esto a pesar del miedo, la ausencia de una comunicación previa, y del despliegue policÃa que se situaba preferentemente en los montÃculos sobre los que se asientan estos barrios junto a la carretera que transitábamos. Nos aplaudieron, corearon las consignas y varios grupos de niños y jóvenes se unieron a la marcha hasta la valla donde nos esperaban los antidisturbios de la guardia civil. El cordón de antidisturbios no nos permitÃa aproximarnos más a la valla, solo una comisión pudo acercarse a dejar flores y a colgar una pancarta que rezaba “tumba la vallaâ€?. HabÃa bastante tensión que no llegó a explotar, se llamó asesinos repetidas veces a los guardias civiles.
La siguiente marcha nos llevó a Centro de Internamiento, junto al cual se acampó sobre una explanada. Los inmigrantes podÃan salir y entrar en principio libremente, de hecho casi se consideraban privilegiados, dado que habÃa mucha gente que estaba viviendo en la calle o en chabolas. Al dÃa siguiente hubo asamblea con los inmigrantes antes de realizar la marcha hacia la subdelegación del gobierno. Los periódicos locales del domingo habÃan añadido más leña al fuego y la gente temÃa una confrontación más seria con los ceutÃes españoles. Hubo bastante tensión y algún roce entre manifestantes y ceutÃes.
Aguantando mecha de los ceutÃes seguimos hacia la subdelegación donde terminó la marcha. Seis personas se entrevistaron con el subdelegado del gobierno en Ceuta. Tras una discusión de media hora, el Delegado del Gobierno manifestó su opinión de que el gobierno se limitará a aplicar la ley y no reconoció que haya cometido errores ningún momento. La delegación de la caravana anunció que se propone iniciar una campaña europea para que se lleve a cabo la investigación y por la regularización de los migrantes en Ceuta y Melilla.
Los momentos más tensos de la jornada se vivirÃan después, en la aduana del barco, donde los registros de la policÃa colapsaron el puerto. La policÃa retuvo a varios compañeros que no tenÃan el carné encima, se llevaron a varios compañeros para registrarlos y se retuvieron a varios sin papeles. HabÃa efectivos de la policia nacional, local y guardia civil en el puerto. La tensión desembocó en una avalancha y en intercambió de tortazos con algún miembro de la policÃa de aduanas. En otro lugar otros compañeros se situaban en la puerta del barco para que este no saliese sin nosotros, voluntad que ya nos habÃa manifestado la compañÃa naviera ante el continuado retraso provocado por la policÃa en la aduana. Tras algo más de una hora de gritos, carreras y tensión conseguimos que casi todo el mundo tomara el barco. Algunos compañeros sin papeles quedaron retenidos en el puerto.
La caravana, además de llamar la atención sobre la valla, evitar que se olvide a los asesinados y mostrar apoyo a los inmigrantes del CETI, nos mostro a los que acudimos la fractura social existente en Ceuta entre magrebies y españoles.