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Commentarios
Carta al Director publicada en El Mundo Sevilla, página S2, el 28 de Diciembre de 2007.
Sr. Director:
Somos periodistas que, a tÃtulo personal, deseamos reflexionar sobre la cobertura dada a la cuestión del desalojo del centro social okupa 'Casas Viejas' y, más concretamente, sobre las infundadas acusaciones que relacionan a los miembros de este colectivo con la banda terrorista ETA o, lo que con demasiada ligereza, algunos medios han denominado 'entorno abertzale'.
Al igual que muchos ciudadanos hemos expresado en numerosas ocasiones nuestro absoluto rechazo y condena a ETA, defendiendo el compromiso y la unidad de todos para acabar, con todos los medios democráticos, con el terrorismo. Pero, honestamente, jamás pensamos que se utilizarÃa esta amenaza del modo tan irresponsable que algunos medios de comunicación y autoridades han empleado para criminalizar a un grupo de ciudadanos que han optado por una forma no violenta de defender sus ideales. Unos ideales que se podrán compartir o no y que pueden estar sujetos a crÃtica, como los propios miembros de “Casas Viejasâ€? reconocen con loable dignidad, pero que en una democracia tienen todo el derecho a ser expresados y respetados.
Como periodistas, creemos que las acusaciones vertidas –sin ninguna prueba- son de enorme gravedad, y, nos sorprende el escaso, por no decir nulo, debate que ha generado entre nuestros compañeros de profesión. Con “Casas Viejasâ€? se han roto unas barreras éticas y de dignidad periodÃstica que tardarán años en recomponerse. Que determinados medios de tradición centenaria puedan –a través de acusaciones no probadas, mentiras y manipulaciones- atacar impunemente a ciudadanos que han actuado en todo momento de modo pacÃfico es algo que, para empezar, deshonra a nuestra profesión pero, sobre todo, desacredita a quienes lanzan y dan eco a estas gravÃsimas acusaciones. Que se acuse a un grupo de ciudadanos de “haber contado con la supervisión etarraâ€? para construir el túnel de Casas Viejas –que no “zuloâ€?- sin aportar pruebas y con argumentos como el haber encontrado documentos en euskera (¡cabe mayor insulto que considerar prueba incriminatoria el poseer material escrito en una de las lenguas oficiales de España!)- es llanamente, un insulto a la inteligencia y una falta de respeto a los lectores. Que este tratamiento no haya provocado ni una llamada de atención de la Asociación de la Prensa, de los propios medios o de otras entidades de defensa del lector es preocupante y un claro sÃntoma de la pérdida de referentes del periodismo como contrapoder.
Pero, sobre todo, creemos que hay algo más grave: cuando se utiliza la expresión “entorno de ETAâ€? para atacar a un grupo de jóvenes, en unos momentos tan graves como los que estamos viviendo –cuando la banda terrorista ha asesinado a dos hombres-, creemos que no sólo se está destrozando la vida de personas que se ven injustamente en el punto de mira; sino que, ante todo, se le falta el respeto a las vÃctimas de ETA. Y lo que es peor: contribuye a que ETA triunfe por partida doble, al instaurarse el miedo a disentir y convertirnos a todos en delatores y sospechosos.
Juan Manuel Jiménez Núñez y Eduardo Bonachera. Sevilla.