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Urgente: Refugiados-as de Costa de Marfil inician una sentada de protesta frente a las oficinas de Naciones Unidas en Rabat protestando contra las redadas de la policÃa marroquÃ
Un centenar de personas se agolpan desde esta mañana frente a las oficinas del Acnur en Rabat. Hombres, mujeres y niños, de origen costamarfileño, reconocidos como refugiados por esta oficina, protestan enérgicamente por sus condiciones de vida miserables en el reino de Marruecos.
“Estamos frente al representante de Acnur y queremos negociar con él, queremos que se nos escuche, y ellos nos amenazan con la policÃa… es verdad, fuera hay mucha policÃa, más numerosa que nosotros… pero fuera estamos casi cien, mujeres, niños, bebés… no podemos seguir asÃ, desde hace años son promesas, mentiras y nuestra vida sigue siendo miserableâ€?. AsÃ, explicaba un responsable del Colectivo de Refugiados y Refugiadas Costamarfileños de Marruecos. Su voz es tensa, totalmente fuera de sÃ, la voz de una desesperación, de alguien que no puede ir hacia atrás ni hacia adelante. Personas bloqueadas en un paÃs cuyas condiciones de vida y de futuro son nefastas.
Como explican ellos mismos, llevan años en Marruecos y su vida se ha deteriorado dÃa a dÃa. Incluso la presión les ha llevado a situaciones en las que han visto como compañeros suyos han perdido el juicio. Según ellos, los intentos de integración no dan resultado y el tiempo pasa. Siguen malviviendo de la mendicidad de la mano abierta en los mercados marroquÃes o de esa otra que es la insuficiente “ayuda humanitariaâ€? de organizaciones sociales. O incluso peor, sobre todo mujeres y niños están cayendo en redes de trata y en el mundo oscuro de la prostitución.
En sus reivindicaciones explican que:
No pueden trabajar porque no tienen un permiso de residencia que se lo permita.
Los proyectos de microcréditos no han llegado a todos y su evaluación es negativa.
Viven de la mendicidad, de la prostitución y de la ayuda humanitaria de organizaciones sociales.
No hay una escolarización de sus hijos normalizada.
No son capaces ni de soportar el alquiler de sus casas.
En las últimas semanas además, las redadas han sido continuadas. Sobre las cuatro de la tarde, policÃa de todo tipo, incluso de la DST (agentes secretos), les detenÃan en los mercados, en las plazas, en los cafés, en cualquier lugar público. No se les deportaba a la frontera con Argelia, como en otras ocasiones, pero sà tenÃan que someterse al estrés de una detención hasta la verificación de sus documentos de Acnur. AsÃ, que la mayorÃa, a partir de cierta hora, se encerraba en casa, sin poder salir, invisibles en este paÃs que según ellos “no nos quiereâ€?.