
A 40 años de 1968-Entrevista con Raoul Vaneigem
En español: Vaneigem ‘68/08
Raoul Vaneigem, su nuevo libro, "Entre el luto por el mundo y la alegrÃa de vivir" (Gallimard), hace un balance apasionante de mayo de 68 y de lo que permanece. Hay también que respecto a lo que podrÃan decir de su pensamiento o de sus actos, es tan indiferente "como el chubasco que borra sobre una acera rastros de vómito"/. Rechaza toda entrevista clásica. Pero aceptó responder por correo electrónico a nuestras cuestiones, a condición de no cortar nada... y de tomar a continuación con él una copa o dos. En nombre de la vida.
Se celebran los 40 años de mayo de 68 en una atmósfera de restauración. Ustedes dice que al contrario, que mayo de 68 fue "un primer grito de alarma" que cambió el mundo de manera duradera. Qué permanece de mayo de 68?
Nada para los “sesenta-huitards trotskisto-maoïstesâ€? que tenÃan ya en la época las cualidades requeridas para reconvertirse en el mercantilismo. Todo, en cambio, para los que perciben en el Movimiento de las ocupaciones de mayo de 1968 el principio de una revolución, que está en a sus primeros balbuceos. Aún no se midió hasta qué punto estamos en el centro de un cambio donde se opera el arriesgado paso de una civilización comercial milenaria a una civilización humana, a menudo resumida y siempre reprimida (la Revolución francesa, la Comuna de ParÃs, los Consejos Obreros en 1917, las colectividades libertarias españolas de 1936). Lo que, en 1968, se expresó con la lucidez de un brusca y brutal revelación no es nada menos que la denegación de la supervivencia en nombre de la vida. La tabla santa sacra de los valores patriarcales se rompió definitivamente: se acaba con la explotación de la naturaleza, del trabajo, de los intercambios, con la depredación, con la separación de consigo mismo, con el sacrificio, la culpabilidad, la renuncia a la felicidad, con del fetichismo del dinero, con el poder, la autoridad jerárquica, el menosprecio y el miedo de la mujer, del soborno del niño, con la ascendencia intelectual, con el despotismo militar y policial, de las religiones, de las ideologÃas, del rechazo y sus liberaciones mortÃferos. No es un acta, es una experiencia en curso. Pasa de conmemoraciones. Reclama solamente más vigilancia, más conciencia, más solidaridad con la vida. Nosotros necesitamos refundarnos para reconstruir sobre bases humanas un mundo arruinado por la inhumanidad que propagan por todas partes el espÃritu mercantil y el culto del beneficio a corto plazo.
Pero la sociedad comercial, el "décervelage", la "sociedad del espectáculo" tienen muy ganado, incluidos los antiguos soixante-huitards. Es el reino del dinero. Asistimos a la quiebra de un sistema basado en la explotación codiciosa del hombre y la naturaleza. Estamos en una economÃa que se destruye destruyendo el planeta.
En vez de invertir en la modernización de los sectores prioritarios, el capitalismo sacrifica a la especulación bursátil la industria y los servicios públicos que se glorificaba ayer de promover. El predominio de la rentabilidad y la urgencia del beneficio propagaron un nihilismo, donde el reverso vale el derecho y una desesperación que el frenesà consumérista aumenta y exorciza mientras que el poder adquisitivo disminuye.
El culto del dinero establece, más que una complicidad, una comunión de espÃritu entre el mangante que ataca a los pobres, quema una escuela, una biblioteca y el bruto especulador que aumenta sus beneficios destruyendo el bien público y los acervos sociales. Nunca los que asumen el tÃtulo de dirigente alcanzaron un tal grado de incompetencia y de estupidez y nunca este "algo mas" que enarbolan apareció como "algo menos", de cara a la perpetuación del prejuicio de que el hombre no es capaz de actuar autónomamente y de crear su propio destino. El clientélismo polÃtico corrompió las democracias, que yace bajo las botas de las multinacionales. No hay ya ni ideas ni creencias que no hayan sido evisceradas, privadas de sentido, reducidas al este estado de carroña, que fascina las muchedumbres cegadas por el resentimiento, la desesperación, la última depredación, la búsqueda angustiada de un empleo de esclavo y la impresión de existencia absurda, propicia a una gran variedad de comportamientos suicidas (matanzas de Colombine, masacres de Ruanda y la antigua Yugoslavia, crueldad islamista) pero el oscurantismo de moda puede propagar la insensibilidad, el servilismo, el fatalismo, la ley del más fuerte, del mas pillo, nada impedirá el pensamiento radical de progresar subterráneamente y minar el espectáculo donde la miseria existencial se erige en virtud. ¿Cómo lo que era insoportable en 1968, mientras que la economÃa era floreciente, no lo serÃa hoy? ¿Es necesario jugar a los profetas para prever que la voluntad de vivir barrerá con su ola este mundo en ruinas, donde cada uno tiene la sensación de vegetar en la absurdidad de su inexistencia? ¡Será necesario que los criterios de vida (amor, amistad, solidaridad, generosidad, creatividad, deseo de felicidad y disfrute, avidez de saber) se substituyan a los viejos criterios de un poder patriarcal pasado! ¿/ Se puede escapar a la recuperación? Cuál es aún hoy la contribución del situationnisme?
El situationnisme es una ideologÃa. Los situationnistes siempre han desafiado este término. El que rechaza todo poder, no acepta gobernar, ni ser gobernado, no entra en este "espectáculo de la vida donde la vida se niega", no separa sus ideas de su propia existencia diaria, prefiere el ser al tener y la autenticidad de sus deseos a su falsificación consumérista, aquél es irrecuperable.
Es usted crÃtico con una determinada ecologÃa, que dice usted, sustituye a un capitalismo por otro?
En opinión misma de sus promotores, el capitalismo financiero se condena a la implosión más o menos a un largo plazo. Sin embargo, bajo esta forma esclerosada se perfila un capitalismo redinamizado que proyecta rentabilizar las energÃas renovables y hacérnoslas pagar muy caro aunque sean gratuitas. Nos "ofrecen" biocarburantes bajo la condición de aceptar cultivos de colza transgénica, el turismo ecológico nos va a facilitar el saqueo de la biosfera, y se establecen algunos parques de aerogeneradores sin ventajas para los consumidores. Ahà es posible intervenir. Los recursos naturales nos pertenecen, son gratuitos, deben ponerse al servicio de la gratuidad de la vida. Corresponderá a las colectividades garantizar su independencia energética y alimentaria con el fin de liberarse de la influencia de las multinacionales y Estados, por todas partes avasalladas por estos. La ocasión se nos ofrece de apropiarnos de las energÃas naturales reapropiándonos de nuestra propia existencia. /
Más que nunca, la gente pretende sobrevivir más bien que a vivir y - al menos - a confundir estos dos conceptos?
Sobrevivir releva de la condición animal. Vivir es la especificidad del hombre. Al alejarse de la animalidad, adquiere la capacidad de crear su propio destino y de reconstruir sin cesar el mundo. Ahora bien la necesidad de trabajar lo rebaja al estatuto de bestia de carga. El consumérismo solo le permitió sobrevivir mejor viviendo menos. Pero el precio de los bienes consumibles no deja de aumentar. Se amenaza la supervivencia de las especies planetarias, el hombre incluso. Esta es la razón por la que apuesto por un sobresalto de la voluntad de vivir. No existe ningún ejemplo en la historia de una sociedad, asà devastada que sea, que no haya conseguido recomponerse sobre sus ruinas.
La rebelión se ha vuelto difÃcil, ya que los poderes parecen muy sacudidos. La alienación, para tomar un concepto marxista, se ha interiorizado. Fuera de jefes, sacerdotes, gurús o "déspotas", cada uno parece considerar "que no hay alternativa" a un mundo que sin embargo cada cual percibe las derivas mortÃferas (medio ambiente, desigualdades, presión del trabajo, etc.).
De hecho, nunca la servidumbre voluntaria ha sido tan grande. Las mafias especuladoras obtienen beneficio de este miedo visceral que mantienen y que doblega a las muchedumbres como si estuvieran bajo el fuego de una tropa imaginaria. Existen sin embargo colectividades, iniciativas individuales que certifican la presencia de fuerzas creativas, pero la información a la solda de los intereses marchantes las obstruye bajo su cubierta de silencio. De la creatividad individual y de la voluntad de vivir mejor puede nacer una democracia autogestionaria capaz de revocar esta impostura democrática que se atreve a llamar libertad la tiranÃa del libre comercio, el derecho a estafar el bien público y la manipulación clientélista de los electores. Sobre las paredes de la grisalla existencial que elevan en torno a nosotros los esbirros del mercantilismo mundial, deseo que reflorezcan estas palabras de Loustalot, que, datando de la Revolución francesa, no han perdido nada de su insolente novedad: "Los grandes solo nos parecen grandes porque estamos a rodillas." Levantémonos!".
¿ Podemos escaparnos del trabajo marchante?
Será necesario, puesto que se nos escapa cada vez más. Los que llaman a trabajar aún más son los mismos que cierran las fábricas para jugarlas en Bolsa. Favorecen el trabajo parásito multiplicando a los servicios inútiles y envÃan al desguace los sectores prioritarios (escuelas, hospitales, metalurgia, industria textil, alojamiento, transportes). Sólo una creatividad que desarrolle las energÃas naturales y que las convierta en una red de colectividades autogestionadas, al servicio de los ciudadanos, hará posibles el final del trabajo de explotación y el saqueo de la naturaleza terrestre y humana.
¿ Qué esperanza tienen? ¿Nuevo mayo de 68? Que deberÃan hacer joven de hoy en dÃa?
Aprender a vivir, no a venderse. Caerán por ellos mismos cuando se den cuenta de la esclavitud que los espera en el mercado de engañabobos del trabajo. Cuando, rechazando la competición (los mecanismos económicos que los robotizan), la ambición, el culto del dinero a cualquier precio, concederán finalmente la prioridad al amor de la vida y a su vida amorosa, al conocimiento de la vida, a la mejora del su medio ambiente únicamente, a la emulación personal, a la única riqueza real: la riqueza del ser y no del tener. Cuando se den cuenta de que no se trata de ser el mejor, sino de vivir mejor. Cuando se nieguen a dar su aval a gobernantes que construyen prisiones y suprimen escuelas en vez de multiplicarlas. Cuando se levanten contra una educación concentracionaria que favorece la violencia y va incluso contra el sentido de una enseñanza verdaderamente humana, a aprender para dar su conocimiento a otros. La vida tiene todos los derechos, la depredación no tiene ningunos. No os asombréis de que el combate comience apenas.