Alternativas energéticas al petróleo por José Santamarta Flórez
El fin de la era del petróleo barato y los enormes costes sociales y ambientales que provoca la dependencia de los combustibles fósiles plantean la urgencia de buscar alternativas viables, sobre todo para el transporte.
Alternativas energéticas al petróleo por José Santamarta Flórez
El fin de la era del petróleo barato y los enormes costes sociales y ambientales que provoca la dependencia de los combustibles fósiles plantean la urgencia de buscar alternativas viables, sobre todo para el transporte.
La energía condiciona nuestras vidas y la política internacional, y es el principal factor de la degradación ambiental. Hoy dependemos en un 80% de los combustibles fósiles para resolver la inmensa mayoría de nuestras necesidades, y sobre todo del petróleo, el más versátil y útil de todos los combustibles, lo que nos permite gozar en las zonas ricas de un alto nivel de vida, pero con consecuencias cada vez más apreciables, desde el coste de las importaciones y los problemas de suministro, causa de buena parte de los conflictos del último medio siglo, a la amenaza del cambio climático o la realidad cotidiana de la contaminación atmosférica.
Hay problemas de abastecimiento y recursos, pero sobre todo el límite que nos impone la capacidad de la atmósfera para absorber el dióxido de carbono que se emite en la combustión del carbón, el petróleo y el gas natural. El límite real no son los recursos, sino los sumideros. El petróleo barato se acabará, pero mucho antes de agotarlo, tendremos que dejar de consumirlo porque no podemos seguir aumentando las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono sin poner en peligro el clima y nuestra propia supervivencia.
Por estas y otras razones, a lo largo de este siglo habrá que realizar la transición energética ordenada y gradual hacia un modelo energético descarbonizado y cada vez más eficiente, sin olvidar el importante problema de proporcionar un nivel de vida digno al 80% de la población mundial que vive en la pobreza, lo que sin duda requerirá un importante aumento del consumo energético.
Algunos ponen sus esperanzas en la energía nuclear. Pero ésta, que sólo produce electricidad y apenas representa el 6% del consumo mundial (el 2% con una metodología que tenga en cuenta sólo la electricidad producida y no el calor de la fisión), plantea problemas no menos graves e incluso peores, como los residuos radiactivos, la proliferación nuclear (véase Israel, Irán, India, Pakistán o Corea del Norte), la seguridad o los costes económicos reales de todo el ciclo de vida.
Muchos pensamos que la solución pasa por el desarrollo de las energías renovables, que ya aportan el 14% del consumo mundial, y que a medio y largo plazo podrán cubrir todas nuestras necesidades energéticas, sin agravar el cambio climático, sin dejar una herencia de residuos radiactivos y sin ocasionar conflictos por los recursos, pues en todos los lugares hay suficiente sol o viento. Pero el proceso será lento y gradual, requerirá varias décadas, un esfuerzo prolongado y un importante desarrollo tecnológico, que posibilite reducir los costes. Dios aprieta, pero no ahoga. En el pasado el agotamiento de los bosques nos forzó a entrar en la era de los combustibles fósiles.
Hoy afrontamos una nueva transición, llena de oportunidades y desafíos, hacia un modelo energético descarbonizado y basado en las energías renovables. La energía eólica y la solar termoeléctrica también pueden producir la electricidad a un coste razonable, y con las nuevas baterías de ión litio, en dos o tres años podemos empezar a sustituir la gasolina y el gasóleo por electricidad. El coche eléctrico ya no es una utopía, y hoy es posible reducir de forma drástica la dependencia del petróleo sin necesidad de producir biocombustibles, que ocasionan problemas aún más graves que los productos petrolíferos a los que pretenden sustituir. Los biocombustibles, o agrocombustibles, entran en colisión con la producción de alimentos, no reducen las emisiones de CO2, e incluso las pueden aumentar, y su desarrollo supondría la pérdida de biodiversidad y la destrucción de los bosques tropicales, convertidos en monocultivos de palma africana y soja.
El futuro puede basarse en la energía eólica y en la solar termoeléctrica como fuentes de energía primaria más importantes, complementadas con la hidráulica, la biomasa, la geotermia y cantidades cada vez menores de combustibles fósiles. El almacenamiento y la gestión pueden resolverse a través del bombeo y la interconexión con corriente continua. Cuando el viento no sopla en un lugar, lo hace en otro y si están conectados la gestión no plantea problemas irresolubles. Y esa misma electricidad puede almacenarse en las baterías de ión litio, para mover bicicletas, automóviles, furgonetas, camiones y autobuses.
La primera (1973) y la segunda crisis del petróleo (1979) supuso su desplazamiento de la generación de electricidad. La tercera (2008) debe implicar su desplazamiento del transporte por carretera.
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Re: Alternativas energéticas al petróleo por José Santamarta Flórez
El co-editor de Crisis Energética Pedro Prieto nos presenta el libro escrito por el colectivo Los amigos de Ludd, "Las ilusiones renovables: la cuestión de la energía y la dominación social". El libro está editado por Muturreko Burutazioak, (apartado 11012, 48080 Bilbao) y el ISBN es 978-84-96044-81-4.
"Recibí hace un tiempo un libro de un pequeño colectivo que conocí hace unos dos años y que entonces vivía en la Sierra de Gredos. Hoy el remite es de la Sierra de Gata. Se trata de los amigos de Ludd.
Gentes sencillas y pegadas a la tierra, que viven de forma sencilla y hacen realidad con su vida diaria el sueño de todo el que desea un retorno y una conciliación con la naturaleza. Fui invitado por ellos a dar una charla sobre la crisis energética y el cenit del petróleo y me sorprendió el elevado grado de conocimiento que tenían de la crisis energética, viviendo como vivían de forma tan simple y alejada de lo que muchos entendemos como el centro neurálgico de una sociedad de la información y comunicación. En realidad, es la culminación de la paradoja: los aislados, bien informados y los que están muy interconectados, bastante desinformados. Ellos estaban, por lo menos, tan bien informados sobre el problema como el conferenciante. Me acogieron con una amabilidad y hospitalidad inusual. Parecían en aquel entonces mucho más dueños de su tiempo que yo. Hoy ya estoy seguro de que lo son, de que el tiempo (la falta del mismo) no les atrapa tanto como a mi.
Asistió a aquella charla, por coincidir en lugar y fecha, Agustín López Tobajas, también un agudo conocedor de los problemas de la sociedad y de quien hemos glosado aquí algo sobre su magnífico libro “Manifiesto contra el progreso”.
La llegada de este libro ha sido un nuevo regalo que creo merece ser destacado entre los que de vez en cuando destacamos desde nuestras páginas".
A continuación se reproduce el prefacio del libro, seguido de más comentarios de Pedro Prieto:
Las ilusiones renovables
PREFACIO
"Este libro reúne una serie de ensayos independientes entre sí pero a la vez hilados por una misma cuestión: la demanda de energía y su expresión política v social. Hemos querido ahondar en el significado de lo que el pensador Ivan lllich llamaba la "ilusión fundamental", es decir, la creencia "en la posibilidad de altos niveles de energía limpia como solución a todos los males".
En nuestros días la cuestión de la energía ha vuelto a la palestra mediática. Todo el mundo propone cosas y lanza ideas, pero en realidad nadie sabe lo que va a pasar. Aunque quieran simular lo contrario, los que proponen "alternativas" no saben adonde van, y apenas hacen sino repetir torpemente los grandes titulares del discurso oficial. En los últimos treinta años la llamada crisis ambiental se ha agravado y en el horizonte aparece el fantasma de la escasez energética. Todo se parece demasiado sospechosamente a los comienzos de los años setenta del pasado siglo, con dos diferencias esenciales: en primer lugar, entonces todavía existía una resistencia difusa a separar las cuestiones ecológicas de las cuestiones sociales. Si hace treinta años el discurso ecologista estaba colonizado por la lógica del posibilismo, hoy dicho discurso es indistinguible del rostro del Estado y el capital. En segundo lugar, hoy los Estados desarrollados empiezan a preparar estrategias para adaptar a las poblaciones a los aspectos cotidianos de una muy probable contracción de los ecosistemas.
Esta colección de ensayos tiene pues la pretensión doble de dotar de materiales de reflexión a todos aquellos y aquellas que se propongan desarticular tanto el discurso del ecologismo de Estado como la propaganda institucional y mediática que emitirá una versión de la catástrofe adaptada para el ciudadano confiado.
Por otro lado, este libro no es obra de especialistas ni de eruditos. Ha surgido en realidad de notas de lecturas a partir de libros y materiales que cualquiera puede encontrar en bibliotecas o hemerotecas. Es más una guía crítica de lugares comunes sobre energía y sociedad que un manual para supervivientes, un tratado técnico o una historia documentada.
En nuestros días abunda la información sobre esto y aquello, y los compendios sobre energía están sobrecargados con fechas, datos y gráficos que no dejan espacio para la reflexión a la persona que simplemente quiere pararse a pensar. Nuestros artículos, por el contrario, son una invitación al debate y a la lectura autónoma de algunos de los libros o textos que hemos utilizado. Esperamos que esta pequeña guía tenga continuación en la reflexión de otros, y que a su vez nos remitan sus opiniones y puntos de vista.
Querríamos mostrar nuestro agradecimiento a Chuaquín, que hizo muchos comentarios a los textos originales, y que nos envió diversos artículos y materiales.
Los AMIGOS DE LUDD
Abril de 2007"
Comentarios de Pedro Prieto:
"El libro ofrece una visión clara y detallada sobre nuestros sueños e ilusiones por alcanzar la meta de un dominio y un sometimiento de la naturaleza en nuestro provecho, mediante el dominio de la extracción de recursos energéticos y su explotación y consumo. Hay muy valiosas citas que no se suelen ver en otros libros sobre los temas de energía, que dan una perspectiva histórica muy útil de cómo se ha ido analizando el fenómeno de la energía y de los análisis varios que conducían a muchos a creer que llegaríamos a disponer ilimitadamente de ella y a unos pocos que entreveían los límites de esa explotación.
Citas de Huxley y sobre todo, un delicioso capítulo dedicado a analizar las visiones de marxistas, anarquistas y utopistas, desde los momentos previos la revolución bolchevique y en coincidencia con el arranque y despegue de la revolución industrial, el maquinismo y el siglo de las luces. Kropoktn, Engels, Marx, Lenin, Bakunin y demás protagonistas de los albores del pasado y convulso siglo, son retratados en sus afanes y se analizan muy bien los debates internos en que se sumieron revolucionarios de todo tipo, sobre las formas en que la energía debería o no usarse. Es una de las críticas más sensatas y bien elaboradas que he visto y leído sobre marxistas y anarquistas, incluyendo al poderoso anarquismo ibérico de la primera mitad del siglo XX. En él se desglosa a los que ya intuían la situación y por otro lado, las grandes carencias de los grandes revolucionarios, que no pudieron prever los límites de la disponibilidad energética, o que entendieron que la revolución consistiría, apenas, en cambiar los medios de producción, que ya por aquel entonces apuntaban a ser cada vez más grandes y centralizados. Interesantes perspectivas, tratadas con rigor y ecuánime distanciamiento. Toda una herencia documental para marxistas y anarquistas, que ahora tienen la posibilidad de ver en perspectiva los debates que los urbanistas revolucionarios del siglo XX tuvieron sobre estas materias, en relación con la energía y los comienzos de la electrificación de la sociedad: descentralización o centralización, megaciudades o paraísos descentralizados. Al compararlos con los trabajos actuales de por ejemplo, James Howard Kunstler o del documental titulado “The End of Suburbia”, de Greg Greene, vemos que seguimos dando aproximadamente las mismas vueltas en la rueda del hamster.
Acaba con capítulos y conclusiones que analizan muy detalladamente el uso del petróleo y sus limitaciones, con numerosas citas a los autores que se citan en esta página, que con seguridad leen los amigos de Ludd. Precisamente se refieren a esta sensación de parecer seguir en la misma rueda a lo largo del tiempo, y ofrecen finalmente una visión muy escéptica sobre la posibilidad de que las denominadas energías “renovables” puedan hacerse cargo de la sustitución de las fósiles, en el nivel actual de consumo. Todo un lujo".