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Reseña :: Andalucia : Economía/Trabajo : Sevilla

Recetas empresariales para la crisis (ABC)

La crisis entre otras cosas es un buen momento para atacar lo que queda del estado de bienestar. Naomi Klein en su último libro - del mayor interés para interpretar el momento actual - explica como las crisis se han convertido en el medio natural del nuevo capitalismo del desastre: terrorismo, desastres naturales, crisis económicos. El shock producido por los desastres es utilizado como ocasión oportuna para ampliar el programa del neoliberalismo / neoconservadurismo, esto es, el triplete desregulación, privatización y recortes de prestaciones sociales. La derecha y el capital están creando un estado de pánico para promover propuestas en este sentido... Es interesante en cualquier caso leer el artículo de hoy en ABC para ver las sospechosas coincidencias con las críticas de Klein...
1/ Facilitar financiación a las empresas
Como la peña no da puntadas sin hilo resulta alarmante ver que entre las medidas que se reclaman por parte de los empresarios está la de volver a la energía nuclear - otra de las grandes campañas en marcha, a pesar de Chernobil - muy impactante el documental de Iker Jiménes la semana pasada, y los recientes accidentes en España y Francia...

Es interesante cotejar este texto con otro artículo que se publicaba hace unos días comparando los modelos social-económicos de Europa y Estados Unidos (al final). Aquí El País defendía el modelo del estado bienestar nórdico como más competitivo que el modelo socio-económico de Estados Unidos. Sobre todo el principio del artículo, que reproduzco en segundo lugar, aportad datos de bastante interés.

Las principales medidas que reclaman los empresarios (según ABC)

1/ Facilitar financiación a empresas

2/ Nuevo marco fiscal

3/ Flexibilización del mercado laboral

4/ Inversión en infraestructuras

5/ Reducción de la dependencia energética, que pasa pr aceptar la energía nuclear

6/ Garantizar la unidad del mercado

7/ Control del gasto público

8/ Simplificar el marco legislativo

9/ Mejora de los sistema de educación y formación

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Recetas empresariales para un ministro sin ingredientes

POR S. GUIJARRO / J. C. VALERO
. MADRID / BARCELONA

Están asustados. Y no sólo por la magnitud del problema, que también, sino por la parálisis que atenaza al Gobierno. Pasividad que le impide tomar las medidas «tajantes», «drásticas», «urgentes», o «imprescindibles», que de todas formas las han calificado, para hacer frente a la situación, una vez que ya se han atrevido a llamarla por su nombre: «Crisis».

El temor a que el Ejecutivo siga desperdiciando el tiempo y perdiendo nuevas oportunidades para atajar la crisis ha llevado a los empresarios a elaborar su propio recetario para poner soporte al actual «crash» económico. Unas fórmulas que no dudan en dedicar al ministro de Economía, Pedro Solbes, cuya comparecencia de mañana ante el Congreso de los Diputados se espera vacía de contenido y de mero trámite.

«Durante un tiempo, desde CEOE, hemos sido prudentes, con llamadas a la calma, para no alarmar, pero llega un momento en que la situación no se puede tapar», asegura Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la patronal de empresarios, que no tiene pelos en la lengua para decir que el Gobierno no ha adoptado ninguna medida acertada «e incluso alguna desacertada» ante las tres crisis que, en su opinión, confluyen en la actual situación económica. «España -afirma- atraviesa hoy por tres crisis graves. Cada una por sí sola sería ya una crisis, pero las tres juntas son "la pera"».

«El toro por los cuernos»
La primera, la inmobiliaria. «Todos sabíamos que no iba a ser posible seguir haciendo 700.000 viviendas al año, pero a esta intuición que todos teníamos se ha unido la crisis financiera, que en España es más dura y más complicada de resolver por nuestro elevado déficit exterior». Y a todo ello se suman las subidas del petróleo, de las materias primas y de los alimentos, la tercera crisis confluente.

«El Gobierno no ha cogido el toro por los cuernos. No han hecho casi nada». Así de directo y claro es el análisis sobre la actuación del Ejecutivo ante la crisis económica que hace Claudio Boada, presidente del Círculo de Empresarios. Una idea que, sin la misma contundencia, se incluye en las manifestaciones de otros responsables empresariales, para los que las iniciativas gubernamentales han sido «escasas y tímidas» cuando no claramente «insuficientes».
El diagnóstico de todas las organizaciones empresariales es coincidente. No cabe hablar ya de «desaceleración», ni de «dificultades crecientes», ni acudir a ningún otro eufemismo. Los empresarios tienen claro que España está inmersa en una profunda crisis, por fin ya aceptada por el Gobierno y su presidente, Rodriguez Zapatero, que puede incluso llevar a la recesión a finales de año, algo que en todos los ámbitos se empieza a aceptar ya como inevitable. Y ante esta situación, reclaman la adopción inmediata de medidas contundentes para afrontarla, so pena de que el otoño se presente «apocalíptico», como ha augurado el presidente de la Confederación de Pequeñas y Medianas Empresas, que representa el 80% del empleo en España.

Jesús Bárcenas piensa que las medidas adoptadas hasta ahora por el Ejecutivo son «insuficientes». «Tienen que ser de más calado y de mayor recorrido». Para él, el primer problema «es el de la financiación, sin lugar a dudas. Ahí el Gobierno tiene que implicarse. Entendemos que hay problemas de legislación por la pertenencia a la UE, pero dentro de esas limitaciones hay que intentar apoyar a las empresas, porque si no la vuelta del verano va a ser muy dura».

El de la financiación es también el primer problema para el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán. «Después de muchos años en los que la banca española ha prestado mucho dinero alegremente, porque era muy barato, han llegado las dificultades para devolver los préstamos que recibía de la banca europea. Las soluciones posibles son tres: ampliar capital, algo que algunos bancos ya han hecho, buscar financiación en el mercado, que hoy es muy cara, o bien cancelar créditos a las empresas, que es lo que la mayoría están haciendo y que es, para las empresas, el mayor problema en estos momentos».
Ante esta situación, añade Díaz Ferrán, «el Gobierno no ha adoptado ninguna medida acertada, e incluso alguna ha sido claramente desacertada. Desde CEOE hemos sido prudentes, para no provocar alarmas, pero llega un momento en el que la situación no se puede tapar más», señala el dirigente empresarial.

Para el presidente de la patronal, «falta sensibilidad económica en el Gobierno. Las muchas medidas que dicen que se han adoptado, Plan Vive, Renove para el turismo, etcétera, no están mal, pero ni son suficientes, ni son sobre los problemas las más importantes».

Refuerzo de la competencia
El presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, Salvador Santos Campano, cree que las soluciones pasan «aparte de por lograr generar confianza, y no dejarse llevar a un catastrofismo infundado, por facilitar que las empresas obtengan los créditos necesarios para funcionar y actualizar sus activos o seguir modernizándolos, sin que se vieran estranguladas. Habría que reforzar la competencia interior, para evitar que ciertas subidas se trasladen directamente al consumidor. Hay que avanzar todo lo posible en los planes de infraestructuras previstos».

Por su parte, el presidente de la patronal de la pequeña y mediana empresa catalana Pimec, Josep González, califica de «testimonial» la actuación sobre el gasto público, al «no atacar el problema de fondo de su racionalización». Otras medidas, como la ley de puertos y las que afectan a Renfe y Aena son consideradas como «mero maquillaje» sin por ello cuestionar que sean necesarias, mientras que los «cheques» como la devolución de 400 euros a los contribuyentes «devorarán inútilmente el superávit fiscal».

Emprendeduría
La Pimec no ve luz al final del túnel de la crisis, ya que prevé que será «largo y oscuro», máxime al agravarse con «el enfoque social de muchas medidas sin atacar el reto de robustecer el sistema productivo para mejorar la competitividad internacional». Para la patronal de las pequeñas y medianas empresas catalanas es fundamental una apuesta colectiva para activar la emprendeduría, «auténtico motor del progreso», además de reducir el gasto público y dar más juego a la iniciativa privada en la provisión de servicios.
Por su parte, la gran patronal catalana Fomento del Trabajo considera también «insuficientes» las medidas anticrisis del Gobierno y ha elaborado una batería de 24 propuestas para que España salga reforzada de esta situación. Para su presidente, Juan Rosell, la parte del león de estas recetas dependen de la actitud «proactiva y reactiva» que adopte el sector público, cuya importancia económica es «decisiva», ya que entre el conjunto de las Administraciones públicas españolas (estatales, autonómicas y municipales) generan el 40% del Producto Interior Bruto (PIB).
Gasto público

El control del gasto público no productivo es también una de las «recetas» contra la crisis que defiende el Círculo de Empresarios. Su presidente, Claudio Boada, defiende que «salvo el gasto en pensiones, el resto de gastos de las Administraciones Públicas habría que mirarlos con lupa. Yo no veo másque exceso de funcionarios, Ministerios que engordan sistemáticamente, coches oficiales a diestro y siniestro, Gobiernos autonómicos que gastan crecientemente. Y me parece que hay margen para recortar».

Según datos facilitados por el propio Círculo de Empresarios, durante los últimos cuatro años la plantilla de funcionarios de las Administraciones se ha incrementado en 250.000 personas, mientras que el número de altos cargos ha crecido un 55%.
El presidente de Fomento, Juan Rosell, lamenta que durante los años de bonanza económica la gestión de los recursos públicos haya sido «laxa», e invita a los gobiernos (central y autonómicos), patronales y sindicatos a alcanzar «grandes acuerdos» sin caer en el «catastrofismo», ya que en su opinión las crisis de 1981 y 1993 fueron peores que la actual. El presidente de los empresarios catalanes rechaza las «subvenciones» a los sectores más castigados por la crisis, como el de la construcción y el inmobiliario y pide «aire para los empresarios», en el sentido de que se establezcan la mínimas regulaciones y por contra se produzca una mayor eficiciencia por parte de las Administraciones.

El final de la crisis
Los dirigentes empresariales no son optimistas en cuanto al final de la crisis actual. Para Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, «sin medidas serias, la situación se puede prolongar durante años» y se pregunta si «¿hasta que no haya 200.000 parados al mes a partir de septiembre no se van a tomar medidas?». «Eso es gravísimo», concluye.
El presidente del Círculo de Empresarios prefiere no pronunciarse sobre cuándo puede empezar a verse la luz al final del túnel. «Lo más honesto que puedo decir es que no tengo ni idea. Lo que sí tengo idea es que cuanto menos hagamos, y más tarde nos pongamos a ello, más va a durar», afirmó en una reciente rueda de prensa para presentar el análisis que su organización hace de la situación económica.

La necesidad de afrontar sin dilación soluciones tajantes es compartida por otros dirigentes empresariales. Santos Campano señala que «la economía está en situación de crisis, mayor o menor, permanentemente. Hay que anticipar los cambios, actuar con decisión, no desanimarse. Cuanto más se prolongue, más largo y duro será el periodo de dificultades que hay que atravesar».
Para el presidente de Cepyme, Jesús Bárcenas, «a todos, Administración, empresarios y sindicatos, nos toca hacer cosas y hacerlas bien. Eso nos permitirá salir antes. Pero se trata de salir fuertes. Porque no vamos a estar mucho tiempo sumergidos en la crisis para salir peor. Lo que hay que conseguir es que el recorrido sea corto y salgamos fortalecidos».

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Los modelos sociales de Europa y EE UU se miden en la crisis

¿Más solidaridad o más competitividad? No es incompatible - El éxito de los países nórdicos enseña al Viejo Continente el camino para afrontar la globalización

ANDREU MISSÉ 25/07/2008

La mala sombra de la recesión se alarga de manera imparable desde Estados Unidos hacia Europa. Los políticos se han vuelto cautos y han renunciado ya a fijar una fecha para la recuperación económica. Hay que ir olvidando que el buen tiempo llegaría en la segunda mitad de 2009. La tormenta financiera provocada por las hipotecas de alto riesgo que estalló en agosto pasado en Estados Unidos ha contagiado también a numerosos bancos europeos y empieza a afectar a la economía real. Nadie se atreve a pronosticar hasta dónde se hundirá el barco.

Esta primera crisis global pone de relieve una distinta capacidad de respuesta en las dos orillas del Atlántico. Europa parece mejor equipada, especialmente menos endeudada que Estados Unidos, lo que le permite una mejor navegación. Al menos hasta el momento esto es lo que está sucediendo y muchos lo atribuyen al modelo social europeo, especialmente el de los países nórdicos de la Unión.

Un primer elemento diferencial es la distinta evolución del empleo. Desde el pasado diciembre, Estados Unidos viene perdiendo empleo a un ritmo que oscila entre 60.000 y 90.000 puestos de trabajo cada mes. Desde principios de año, la economía estadounidense, que ocupa a 137 millones de personas, ya ha destruido 438.000 puestos de trabajo, según la Oficina Estadísticas Laborales.

Por el contrario, las empresas europeas no han dejado de crear nuevos puestos de trabajo a pesar del clima adverso. Durante el primer trimestre de este año la economía europea, que ocupa a 226 millones de ciudadanos, ha generado 753.000 nuevos empleos netos, según Eurostat. El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, está persuadido de que "a pesar de la crisis, la Unión Europea continuará creando empleo en los próximos años". Las previsiones de la Comisión Europea indican que entre 2008 y 2009, la UE contará con tres millones más de ocupados, que se sumarán a los 7,5 millones de puestos creados entre 2006 y 2007.

También Philippe de Buck, secretario general de la patronal europea, BusinessEurope, destaca los 10 millones de empleos creados por las empresas europeas durante los últimos tres años y cree que "a pesar de las circunstancias se añadirán otros dos millones adicionales de nuevos empleos en 2008".

Ann Mettler, directora ejecutiva de Lisbon Council, un centro de análisis de referencia en Bruselas, afirma que "el modelo social europeo funciona mejor, ha incorporado a muchas mujeres y proporciona más bienestar a las personas". Pero advierte de que "tiene un problema de sostenibilidad debido al envejecimiento, por lo que precisará la integración adecuada de inmigrantes".

En su opinión, el modelo social europeo es también más eficiente "si se tiene en cuenta que da cobertura a todas personas, mientras que el de Estados Unidos, que es el más caro del mundo, margina a 45 millones de personas, a las que no da ningún tipo de cobertura".

Aunque destacadas instituciones como el World Economic Forum y la escuela de negocios IMD sitúan todavía a Estados Unidos como la economía más competitiva del mundo, la realidad es que Suiza, Dinamarca, Suecia, Alemania y Finlandia le pisan los talones. En términos estrictamente comerciales, la economía europea exhibe un alto nivel de competitividad que se pone claramente de manifiesto en la creciente penetración de sus productos en el mercado estadounidense y a la vez con una reducción de las compras europeas al otro lado del Atlántico.

Así, desde el año 2000 y a pesar de la fortaleza del euro, las exportaciones europeas a Estados Unidos han aumentado sostenidamente, mientras que al mismo tiempo se han reducido las importaciones procedentes de EE UU. El saldo comercial favorable a la UE ha aumentado desde 32.000 millones de euros a 80.000 millones entre 2000 y 2007. La parte de león de esta superioridad comercial europea la constituyen nada menos que la maquinaría, los vehículos y los productos químicos, de la que casi la mitad corresponde a Alemania.

Durante el mismo periodo, el peso de las exportaciones de la UE a Estados Unidos sobre el total ha descendido del 28% al 21%. La globalización es un hecho y Europa ha aumentado sus intercambios cada vez con más fuerza con los países emergentes como Rusia, China, India y Brasil.

Quizá el aspecto que mejor refleja la globalización es el incremento de las inversiones extranjeras de EE UU a la UE, que han pasado de 11.500 millones en 2004 a 144.508 en 2007. Mientras que en el mismo periodo las inversiones europeas en la economía estadounidense han crecido a un ritmo más moderado, al pasar de 15.500 millones a 112.600. El saldo de 31.000 millones a favor de Estados Unidos revela que en cierta medida parte del empleo creado en la Unión es gracias a la inversión generada por los fondos estadounidenses.

Poul Nyrup Rasmussen, ex primer ministro de Dinamarca y presidente del Partido de los Socialistas Europeos (PSE), sostiene que "no es una coincidencia que los Estados de bienestar más fuertes, las sociedades escandinavas, figuren entre las economías más competitivas". Rasmussen considera que la razón está en que las sociedades de bienestar invierten en la educación y en la formación de las personas y tienen políticas activas que ayudan a los trabajadores a pasar de un empleo a otro, y en donde el diálogo social entre trabajadores, empresarios y Gobiernos es esencial para lograr una buena productividad y una elevada cualificación".

Éstas son las características del modelo social europeo, que los países nórdicos han desarrollado de manera más eficiente. El secreto, según Rasmussen, está en "trabajar de manera más inteligente, no más dura, no con bajos salarios, sino con elevada cualificación". En su informe La Nueva Europa Social, realizado junto a Jacques Delors, argumenta que "en la economía competitiva y globalizada de hoy no puede haber garantía de un trabajo de por vida". "Pero", añade, "a lo que nosotros, como socialistas y socialdemócratas, nos hemos comprometido es a garantizar el empleo a lo largo de toda la vida laboral. Esto implica proporcionar medios para reemplear a las personas durante los periodos de paro". Es la llamada flexiguridad, que implica la máxima facilidad para el empresario para despedir junto a la total garantía del Estado para proporcionar una nueva formación y una recolocación segura.

Los ministros de Economía de la Unión están dedicando especial atención a analizar la importancia de la educación y el grado de eficiencia de los recursos empleados en la formación. Uno de los resultados más llamativos es que los mejores resultados obtenidos en los países nórdicos de la UE dependen mucho más de la eficiencia y la efectividad del gasto que de su cuantía. Finlandia es el país que obtiene mejor puntuación, con un gasto en educación más bien modesto, del 2,5% del PIB, muy inferior al de España, que dedica el 3,5%, y que junto a Italia y Portugal registra los peores resultados. Estados Unidos figura también con una puntuación muy pobre, aunque tampoco arriesga muchos recursos para la enseñanza.

Los malos resultados de la educación en Estados Unidos se reflejan también sobre las expectativas futuras del empleo. Las proyecciones de los sectores que experimentarán un mayor crecimiento de la demanda de puestos de trabajo entre 2006 y 2016 son elocuentes. Encabezan la lista los vendedores al detalle, que durante este periodo pasarán de 4,4 a 5 millones; los empleados de cajas (de 3,5 a 3,3 millones); los camareros, (de 2,3 a 2,6 millones); los servicios a clientes (de 2,2 a 2, 7 millones); las enfermeras (de 2,5 a 3 millones); los administrativos (de 3,2 a 3,6 millones); la preparación de comidas y las comidas rápidas (de 2,5 a 2,9 millones).

El modelo social americano no puede desligarse de su espantoso mundo carcelario. En 2008, Estados Unidos cuenta con la mayor población reclusa del mundo, 2,2 millones de personas en prisión, mucho más que China, 1,5 millones, a pesar de que este país tiene una población casi cuatro veces mayor. Si se cuentan las personas en libertad condicional o provisional, la población afectada es de 7,2 millones. La tasa de presos en Estados Unidos es de 738 por 100.000 habitantes, seis veces mayor que la de la Unión Europea, que es de 124. José María Zufiaur, miembro del Comité Económico Social de la UE, con una larga trayectoria sindical en la Unión General de Trabajadores (UGT), señala: "Lo que se gastan los americanos en prisiones es lo que nosotros, en Europa, nos gastamos en desempleo".

Pero el modelo social europeo también está en cuarentena. "Nacido después de la II Guerra Mundial como un pacto histórico entre capitalistas y trabajadores, el modelo social europeo fue forjado entre la democracia cristiana y la socialdemocracia, en un escenario en que la Unión Soviética era muy fuerte", explica el eurodiputado socialista Alejandro Cercas. "En 1989 cayó el muro de Berlín", añade, "y el equilibrio social se fue deteriorando". Desde dentro también las ideas liberales de Tony Blair y el ex primer ministro holandés, Wim Kok, completaron el trabajo.

Para Zufiaur, la crisis del modelo se percibe en el aumento de la desigualdad. "En los dos últimos decenios, la participación de los salarios en el Producto Interior Bruto de la UE ha descendido 11 puntos. Los salarios medios no progresan e incluso en algunos países decrecen". En su opinión, la crisis de la dimensión social proviene del escaso desarrollo propiamente social, en relación con los avances en la integración económica.

El secretario general de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), John Monks, lo dice con otras palabras: "La Europa social se bate en retirada, y no será una sorpresa si las voces que piden más proteccionismo [comercial] se hacen más estridentes. El apoyo del mercado único depende del apoyo que se dé a la Europa social".

Cuatro sentencias del Tribunal Europeo de Justicia, de 2007 y 2008, los casos Laval, Viking, Ruffert y Luxemburgo, han deslindado limpiamente los campos. Para los jueces ha prevalecido el derecho del libre establecimiento de empresa sobre el derecho de huelga o los acuerdos de los convenios colectivos. Igualmente, los convenios colectivos de los países de origen, es decir, de los inmigrantes, priman sobre los de acogida, generalmente mejores. Es el dumping social por vía jurisprudencial. Por si quedaban dudas, la directiva de retorno de inmigrantes y el intento de consagrar la jornada laboral de 60 horas semanales terminan de pintar la cara fea de la Europa social. Una de las razones que se invocan para explicar esta evolución es la ampliación de la UE a los países del Este, que ha supuesto un refuerzo del pensamiento liberal tanto en el Tribunal como en el Parlamento Europeo. Otra es la falta de impulso por parte de la izquierda para promover más directivas sociales que podrían haber condicionado la decisión de los jueces en otro sentido.

Para Zufiaur, no obstante, hay que "desmitificar las delicias de la flexiguridad, porque para que funcione se necesita una tasa de sindicación del 80% e impuestos del 50%. Además, desde que se aplica se ha reducido la productividad. En Dinamarca, los sindicalistas exigen controlar el plan de formación, quieren verlo y asegurase de su utilidad", asegura un alto cargo de la Comisión.

La paradoja es que mientras en Europa muchas miradas se dirigen a la otra orilla en busca de inspiración para dinamizar su organización económica y social, Estados Unidos ha optado por prácticas intervencionistas en defensa de Bear Stearns y de Fannie and Freddie's, que parecen más propias del pasado europeo.

Son evidentes las deficiencias del sistema europeo, pero Mettler está convencida de que "a pesar de la retórica empleada por algunos grupos de interés, modernizar el modelo social europeo no tiene nada que ver, y nunca ha tenido que ver, con el objetivo de importar el modelo social de Estados Unidos".

En cualquier caso, estas intervenciones financieras de última hora revelan las deficiencias anteriores del sistema que tanto ha despreciado e ignorado las regulaciones. Como recordó Almunia en Washington, "nosotros en Europa no tenemos los problemas de Estados Unidos con el mercado hipotecario de las suprimes, nuestro mercado hipotecario está estructurado de una manera muy diferente, con reglas sobre los préstamos mucho más estrictos".

Fabian Zuleeg, analista senior de Europea Policy Center (EPC), plantea que "para poder decidir qué política social queremos y la que se necesita a nivel europeo, necesitamos un debate entre los stakeholders y los ciudadanos mucho más intenso". Su propuesta es que "el punto de arranque del debate sobre la Europa social debería ser la próxima campaña electoral de las elecciones europeas de 2009 y ésta debería ser la tarea clave de la próxima Comisión". Pero en su opinión, este debate debería darse también en los Estados miembros y "evitar las reacciones populistas contra la reacción de la Comisión".
 
 
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